9/12/2023

Adviento, Navidad, Semana Santa, Pascua, tiempo ordinario. Adviento, Navidad, Semana Santa, Pascua, tiempo ordinario y así todos los años … Un ciclo continuo en un tiempo lineal conforman una espiral. Una gran hélice interminable de idas y venidas y de esperas que no acaban de llegar nunca. ¿Siempre igual? No, cada vez más viejos, más sabios, más santos, … otros dicen más tontos. Todo se hace por internet y ya no te atienden ni para comprar el pan.

En la venida gloriosa del Reino estuvo Jesús envuelto hasta el final de sus días esperando la manifestación gloriosa del Reino de su Padre y esperaba que todo aconteciera rápido y que lo que tenía que pasar (su muerte) no pasara, pero pasó. Y eso que él era una persona bien informada.

Ese reino no llegó porque su pueblo, el judio, no se convirtió, como nos lo explica con la parábola de la higuera que después de tres años no dió frutos . En esa espera de venida inminente quedaron anclados los apóstoles y los discípulos, que no habían entendido mucho, por no decir nada, y la predicación apostólica durante los primeros siglos, mantuvo esa inminencia de segunda venida, pero igualmente tampoco llegó. San Pablo tuvo que amonestar a algunos que ante la pronto venida ni trabajaba, total para que.  

El reino que había llegado con Jesús no convirtió en reino de Dios la realidad circundante. Sin embargo, a medida que el tiempo pasaba y la venida de Cristo no se producía, la pastoral evolucionó hacia una perspectiva escatológica de la venida futura. Y las manifestaciones que acompañaron la predicación del reino: curaciones, resurrección de muertos, expulsión de demonios, etc desapareció cuando la fe en Jesús se hizo obligatoria en el imperio romano. La Iglesia se institucionaliza y se mundaniza y convierte la predicación del reino en la pertenencia a la Iglesia institucional y el bautismo se hace obligatorio para obtener los privilegios de la ciudadanía romana con el Edicto de Tesalónica de Teodosio I el Grande y convirtiendo a la curia en funcionarios del estado.

En el contexto actual, el Adviento tiene como objetivo enseñar y preparar a los creyentes para el nacimiento de Jesús cada Navidad y para la segunda venida de Cristo. Esta perspectiva enfatiza la importancia de llevar una vida cristiana fiel para recibir a Jesus y estar preparados para el evento futuro de la venida de Cristo como Rey del Universo y Juez.

Esta transformación de la venida inminente a una venida escatologica futura transformó también las enseñanzas del reino, que se espere llegue en un futuro, cuando venga el Rey y lo pedimos en el Padre Nuestro con este sentido. Si no hay reino todavía es porque no hay rey, que es el que tiene que venir y estamos esperando, lo que ha convertido esta espiral en un tornillo sin fin pues nadie predica correctamente las enseñanzas del reino.

El Señor nos enseña que el tornillo sin fin se convierte en un tornillo normal cuando tiene cabeza. En ese momento el tornillo tiene un comienzo y un final. Voy a intentar explicarme. El tornillo sin fin se usa por ejemplo para sacar agua de un río: un extremo en el río y el otro, más arriba, en la acequia. El tornillo gira y el agua pasa del río a la acequia. Un tornillo normal es el que usamos para unir dos tablas tiene un comienzo que permite penetrar la madera pero cuando llega el final del tornillo las piezas se juntan y ya queda todo unido.

Si el ciclo de la vida (tornillo) tuviera un reinado presente (cabeza) uniría el cielo y la tierra (las dos tablas) en un santiamén.

Cuando rezamos en el Padre Nuestro “venga a nosotros tu reino” pensamos que tiene que venir el reino de arriba a la tierra, lo de arriba abajo. Esto es incorrecto. Lo que quiere decir es que venga el reino, del que Jesús es Rey, presente en la tierra a nosotros y así todos unidos a la cabeza, unir la tierra con el cielo, lo de abajo arriba.

Y dónde está ese reino al que adherirnos: en el corazón de los hombres. En aquellos que escuchan a Abba y lo ponen en práctica. (y esto no tiene que ver ni con credos, ni bautizos, ni iglesias, ni religiones). Si todos los hombres escucháramos al Dios que está en nuestro corazón y lo pusiéramos en práctica, la tierra se convertiría en cielo.

Guia de meditación: 

Guía de Meditación para el Adviento:

  1. Encuentra un lugar tranquilo y cómodo donde puedas sentarte sin distracciones.
  2. Respira profundamente y relaja tu cuerpo y mente.
  3. Reflexiona sobre el ciclo litúrgico del Adviento, que marca la espera y preparación para el nacimiento de Jesús y su segunda venida.
  4. Medita sobre la idea de la espera y cómo se relaciona con tu vida personal. ¿Qué estás esperando en tu vida en este momento?
  5. Piensa en la importancia de vivir una vida cristiana fiel y cómo esto te prepara para recibir a Jesús en Navidad y para su venida futura como Rey del Universo y Juez.
  6. Considera cómo puedes mejorar tu vida espiritual y fortalecer tu relación con Dios durante este tiempo de Adviento.
  7. Reflexiona sobre las enseñanzas del reino de Dios y cómo puedes aplicarlas en tu vida diaria.
  8. Medita sobre la idea de unir el cielo y la tierra a través de tu propio corazón. ¿Cómo puedes ser un canal de amor y paz en el mundo?
  9. Termina la meditación con una oración, pidiendo a Dios que te guíe y te ayude a vivir una vida cristiana fiel durante el Adviento y más allá.

Recuerda que el Adviento es un tiempo de espera, reflexión y preparación. Utiliza esta guía de meditación para profundizar en tu fe y estar preparado para escuchar a Jesús, que vive en ti, durante esta temporada especial.

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