2023-12-14
¡Abba! querido papá, que me has traído hasta donde estoy con alegría y paz en el corazón, que habitas en mí, día y noche, esté despierto o dormido. Ilumina mi ser para vaciar tu templo de todo lo que te molesta y Tú lo habites con gozo.
Querido hijo. Tu templo, en el que yo habito, necesita ser vaciado como cuando Jesús hizo un azote con cuerdas para echar del templo a los mercaderes.
¿Cuándo mercadeas?. Cuando piensas que haces algo para recibir mi gracia. Cuando ayunas, velas, rezas o cosas así. Cuando das diezmo para obtener favores. Cuando ofreces sacrificios para obtener el favor de Dios.
Sin mí nada podéis hacer.
Me das de lo mio.
No puedes nada sin mi.
Pero tú, Señor, alabaste al administrador infiel cuando hizo amigos dando de los bienes del amo. Nos invitabas a hacer lo mismo o a ser tan astutos como él.
¿No sería más inteligente hablarlo conmigo y preguntarme qué deseo yo? . Pregúntame primero y tendrás respuestas.
Puedes empezar presentándome tu agenda y decir: ¿me acompañas?. Quiero que seas tú quien actúe. Así yo asumo el protagonismo y tú observas. Vacías tu yo y dejas que yo lo llene. No estás actuando tú. Estoy actuando yo. No ayunas tú, ayuno yo. No rezas tú, rezo yo. No adoras tú, adoro yo. No trabajas tú, trabajo yo.
“En la medida que el hombre busca en todas sus obras algo de lo que Dios puede o quiere dar, en eso es igual a los mercaderes. Si quieres vaciarte absolutamente de toda mercancía, de forma que Dios te deje estar en el templo, todo lo que hagas en tus obras debes cumplirlo únicamente por el amor de Dios y mantenerte tan vacío de todo como vacía es la nada, que no está ni aquí ni allí. No tienes que pretender absolutamente nada. Si actúas así, tus obras serán espirituales y divinas. Los comerciantes serán expulsados del templo de una vez por todas, y Dios estará dentro solo, pues ese hombre ya no piensa más que en Dios.”
Nada bueno puede salir de ti, sólo yo. Y si sales tú es porque me echaste del templo.
Y si haces todas esas cosas por amor pero las cuentas, las mides, las ajustas al tiempo; son como las palomas, que les pedí con cariño que salieran, pues molestan. Yo no me ajusto a tus medidas, ni a tus tiempos, simplemente proponlo, Dios mediante.
Pues te dejo Señor que seas dueño de mi agenda, de mis citas, de mis tareas, de mis compromisos. La verdad es que para quien está perdiendo la memoria cada día más deprisa es un consuelo saber que tu te ocupas de todo. Solo te pido una cosa, hazme siempre saber que me amas pues sin ello no puedo vivir. Basta el canto de un pájaro, un cielo estrellado, un amanecer, la sonrisa de un niño, los besos y abrazos de mis personas queridas, pues también sé que de nadie puede salir nada bueno si no eres Tú.
¡Ponte en silencio y contempla!. ¡Verás mis maravillas!

Guía de Meditación: El Templo Vacío
1. Encuentra un lugar tranquilo donde puedas sentarte cómodamente.
2. Cierra suavemente los ojos y enfócate en tu respiración. Inhala y exhala de manera consciente.
3. Visualiza un templo interior, que representa tu ser.
4. Imagina que este templo está lleno de pensamientos, preocupaciones y actividades cotidianas.
5. Con cada respiración, visualiza cómo esos pensamientos y preocupaciones se van vaciando del templo, dejándolo limpio y en paz.
6. Mientras meditas, repite una frase significativa para ti, como «Vacío mi templo para que habites en mí con gozo, Señor».
7. Permanece en silencio y permite que la presencia divina llene ese espacio vacío con amor, paz y claridad.
8. Concluye la meditación con gratitud y apertura para recibir las respuestas que necesitas.






Deja un comentario