Mateo 14:23

Music by UNIVERSFIELD from Pixabay

Jesús se apartó a solas para orar al Padre como leemos en el Evangelio de Mateo, capítulo 14, versículo 23: «Después de despedir a la multitud, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo». En este pasaje, Jesús se aparta de la multitud y busca un momento de intimidad con Dios a través de la oración. Este acto de retirarse a un lugar tranquilo para orar era una práctica común en la vida de Jesús, que buscaba fortaleza, dirección y comunión con su Padre celestial.

Y nosotros ¿nos retiramos a solas para orar?

Los enamorados sienten una profunda necesidad de encontrarse a solas para hablar, lejos del ruido y las distracciones del mundo, porque desean compartir sus pensamientos, sentimientos y emociones de manera íntima y sincera. De la misma manera, el alma siente la necesidad de retirarse a solas para orar, buscando un espacio de tranquilidad y conexión con lo divino, donde pueda expresar sus anhelos, agradecimientos y peticiones en un ambiente de recogimiento y paz. Ambas situaciones reflejan la importancia de encontrar momentos de intimidad y reflexión, ya sea en el amor humano o en la espiritualidad.

Hoy quiero compartir con ustedes una hermosa experiencia que viví con mi querido discípulo, donde aprendimos juntos la importancia de apartarnos de lo cotidiano para encontrar un espacio donde podamos conectar con la divinidad que habita en nuestro interior.

Como maestro, siempre he buscado enseñar a mis discípulos la importancia de la introspección y la conexión espiritual. Creo firmemente que es fundamental encontrar momentos de soledad para poder escuchar la voz de nuestra alma y conectarnos con lo divino que nos rodea.

Para enseñarle esta lección a mi discípulo, decidí llevarlo a la bulliciosa ciudad. Mientras caminábamos por las concurridas calles, observamos a una pareja enamorada que capturó nuestra atención. A pesar del ruido y el ajetreo de la ciudad, esta pareja encontró un momento para apartarse del bullicio de la gente y buscar un lugar solitario donde pudieran tomarse de las manos, mirarse a los ojos y declararse su amor.

Fue en ese instante que le expliqué a mi discípulo la importancia de encontrar un espacio tranquilo en medio del caos, un lugar donde pudiera apartarse de las distracciones externas y conectarse consigo mismo. Le recordé que al igual que esa pareja, nosotros también necesitamos buscar momentos de intimidad y soledad para poder escuchar la voz de nuestro corazón y conectarnos con lo divino que habita en nuestro interior.

Juntos observamos cómo la pareja se abrazaba con ternura, compartiendo un momento de profunda conexión en medio de la ciudad. Fue un recordatorio poderoso de que, a pesar del bullicio y la agitación que nos rodea, siempre podemos encontrar un espacio para conectarnos con lo más sagrado que habita en nuestro ser.

Después de presenciar ese hermoso momento, mi discípulo y yo buscamos nuestro propio rincón solitario en la ciudad. Encontramos un tranquilo parque donde nos sentamos en silencio, permitiéndonos desconectar del mundo exterior y conectarnos con nuestra esencia más profunda. Fue en ese espacio de soledad y tranquilidad que mi discípulo experimentó la sensación de estar en comunión consigo mismo y con lo divino.

En ese momento, le recordé la importancia de buscar estos momentos de retiro consciente, donde podamos apartarnos del ruido del mundo y permitirnos escuchar la voz de nuestra alma. Le expliqué que es en estos momentos de soledad y silencio donde podemos encontrar respuestas a nuestras inquietudes más profundas y conectarnos con la sabiduría interior que todos poseemos.

Mi querido discípulo asintió con comprensión, sintiendo la importancia de este aprendizaje en su camino espiritual. Juntos reflexionamos sobre la belleza de encontrar espacios solitarios en medio de la cotidianidad, reconociendo que es en esos momentos donde podemos nutrir nuestra conexión con lo divino y encontrar paz en nuestro interior.

Al final de nuestro día en la ciudad, mi discípulo llevaba consigo una nueva comprensión sobre la importancia de apartarse del bullicio cotidiano para encontrar un espacio donde pueda hablar en soledad con la divinidad que habita en su ser. Nuestra experiencia junto a la pareja enamorada nos recordó que siempre hay momentos para encontrar la intimidad y la conexión espiritual, incluso en medio del ajetreo urbano.

Espero que esta historia les inspire a buscar momentos de soledad y retiro consciente en sus propias vidas, recordando que es en esos espacios donde podemos encontrar una profunda conexión con lo divino que habita en nuestro interior. Que cada uno de nosotros pueda encontrar su propio rincón solitario, donde podamos tomarnos de las manos con nuestra propia esencia y declararle amor a nuestro ser más sagrado.

Que la belleza de la soledad nos guíe hacia una mayor conexión espiritual y nos permita escuchar la voz de nuestra alma en medio del bullicio cotidiano. Bendiciones a todos en su búsqueda de momentos sagrados de intimidad y conexión con lo divino.

Deja un comentario

Tendencias