Reflexión sobre el Cambio en el Padrenuestro
La modificación en la frase del Padrenuestro, al cambiar «perdona nuestras deudas» por «perdona nuestras ofensas», nos invita a una profunda reflexión sobre la naturaleza del pecado y nuestra relación con lo divino. Este cambio de término no es meramente lingüístico; plantea interrogantes sobre cómo percibimos nuestras faltas y la manera en que estas afectan nuestra conexión con Dios.
Desde la perspectiva de la Iglesia, el pecado se presenta como una ofensa grave a Dios. Sin embargo, me pregunto: ¿es posible que un ser humano, limitado y falible, pueda realmente ofender a un ser supremo? La idea de que ni Jesús ni su madre María hayan ofendido a Dios sugiere que el término «ofensa» podría no capturar la esencia de nuestra relación con el Creador. En cambio, la noción de «deuda» resuena más con la realidad de nuestra existencia: todos estamos en deuda con Dios simplemente por el don de la vida.
La ofensa, en su definición más pura, implica una acción que hiere la dignidad o el amor propio de alguien. Pero, ¿cómo puede un ser humano herir a Dios? Esta cuestión nos lleva a considerar la humildad de nuestra condición y la grandeza de lo divino. ¿Es el pecado una ofensa o simplemente un reconocimiento de nuestra imperfección y necesidad de redención?
En última instancia, esta reflexión nos confronta con la pregunta fundamental: ¿podemos realmente ofender a Dios, o más bien, estamos en un constante proceso de búsqueda de reconciliación y comprensión de nuestra propia humanidad frente a su divinidad? La respuesta podría estar en cómo elegimos vivir, en nuestra disposición a reconocer nuestras deudas y en nuestro anhelo de acercarnos a Él con un corazón sincero.
Escucha la canción:
[Verse 1]
Cambiaron deuda por ofensa a sus pies sagrados
El hombre crea sombras frente a lo más elevado
¿Puede acaso una hormiga al ratón desafiar?
Su esencia es eterna no hay orgullo que herir
[Verse 2]
Las palabras fluyen como ríos descuidados
Intentan alcanzar lo que nunca ha estado fracturado
¿Quién puede humillar al dueño del perdón?
Su amor es más fuerte que todo el rencor
[Estribillo]
No se puede doblar lo que nunca se quiebra
No se puede herir lo que amor libre siembra
¿Quién es tan ciego para no comprender?
Que la ofensa al infinito no lo puede romper
[Verse 3]
En la oración se oye el eco de lo eterno
El hombre intenta escapar del abrazo interno
Pero el perdón es la respuesta en su voz
Y la ofensa se pierde siendo polvo veloz
[Bridge]
Mira el sol brillar sin esperar un favor
Mira a la luna sanar la noche con su color
Así es Él puro sin límites ni temor
Su dignidad intacta trascendiendo el dolor
[Estribillo]
No se puede doblar lo que nunca se quiebra
No se puede herir lo que amor libre siembra
¿Quién es tan ciego para no comprender?
Que la ofensa al infinito no lo puede romper
22 de abril de 2025, 21:13
Puedes oir más canciones aquí: https://suno.com/@jagarre







Deja un comentario