27-04-2024

Hablar sobre qué es la vida no es nada fácil, pero podemos ver algunos enfoques generales para luego encontrar alguna respuesta original:

Mientras que para los filósofos la vida es una búsqueda de la felicidad y el sentido, para los científicos es supervivencia y reproducción.

Para los creyentes es un don divino lleno de propósito y significado, para crecer espiritualmente, cumplir un propósito divino y vivir de acuerdo con principios éticos y morales según su fe.

Para los no creyentes la vida se centra en la experiencia del mundo, en el aquí y el ahora, desarrollar relaciones, buscar conocimiento, contribuir al bienestar de la sociedad y vivir de acuerdo en unos principios éticos y humanistas. Al no creer en una vida futura buscan vivir una vida plena y significativa en el presente.

Al entablar conversaciones con diversas personas, es común encontrarse con una amplia gama de percepciones y experiencias sobre lo que significa la vida. Para algunos individuos, la vida se presenta como un camino marcado por el sufrimiento, el dolor y la enfermedad. Estas personas pueden haber atravesado situaciones difíciles que han dejado una profunda huella en su ser, enfrentando desafíos constantes que ponen a prueba su fortaleza y resistencia. El sufrimiento puede manifestarse de diversas formas, ya sea a través de pérdidas, enfermedades crónicas o situaciones adversas que generan angustia y desesperanza.

Por otro lado, para otros individuos, la vida se percibe como una constante lucha por alcanzar el éxito, obtener reconocimiento, acumular riqueza y lograr metas ambiciosas. Estas personas se embarcan en un viaje de superación personal y profesional, motivados por el deseo de triunfar en sus respectivos campos, alcanzar un estatus social elevado y obtener la validación de sus logros por parte de la sociedad. La búsqueda de prestigio, éxito y bienes materiales puede convertirse en el motor que impulsa sus acciones y decisiones, guiándolos hacia la consecución de sus objetivos y aspiraciones.

Estas dos perspectivas sobre la vida, aparentemente opuestas pero que conviven al tiempo, reflejan la diversidad de experiencias y percepciones que existen en la sociedad. Mientras que para algunos el sufrimiento y la adversidad son los protagonistas de su narrativa vital, para otros la vida se presenta como un escenario de oportunidades, desafíos y logros que los impulsan a seguir adelante en busca de sus sueños y metas. Ambas visiones, aunque divergentes, enriquecen nuestra comprensión de la complejidad de la existencia humana y nos invitan a reflexionar sobre la diversidad de caminos que cada individuo transita en su travesía por la vida.

Al buscar canciones que reflejen la complejidad y diversidad de la vida, me encuentro con la nostálgica melodía de «La vida es una tómbola» de Marisol, que me transporta a mi niñez y me hace reflexionar sobre las diferentes realidades que coexisten en nuestro mundo. En esta canción, se narra cómo el protagonista encuentra el amor de forma casual o por azar, lo que resalta la idea de que a veces las experiencias más significativas pueden llegar de manera inesperada.

Sin embargo, más allá de la historia de amor que se presenta en la canción, es interesante detenerse a pensar en las inequidades y disparidades que existen en la vida de las personas. Es impactante reconocer que algunos individuos nacen en familias con recursos y oportunidades, mientras que otros lo hacen en entornos desfavorecidos y con limitaciones económicas. Asimismo, la diversidad en las capacidades y talentos con los que nacen las personas también juega un papel crucial en la configuración de sus vidas, ya sea con inteligencia sobresaliente o habilidades diversas que los hacen únicos. ¡Una verdadera tómbola!

Además, la canción nos lleva a reflexionar sobre las distintas dinámicas familiares que existen, donde algunos tienen la fortuna de contar con el amor incondicional de sus padres, mientras que otros lamentablemente enfrentan situaciones de abuso o maltrato por parte de figuras de autoridad en sus vidas. Esta contraposición de realidades nos invita a ser conscientes de la diversidad de experiencias que cada individuo enfrenta y a cultivar la empatía y la comprensión hacia aquellos que atraviesan dificultades y desafíos en su camino. La canción, en su sencillez y profundidad, nos invita a reflexionar sobre la importancia de valorar y respetar la diversidad de trayectorias y experiencias que conforman la complejidad de la vida.

La icónica canción «La vida es un carnaval» de Celia Cruz ejemplifica de manera brillante la experiencia de transitar por la vida, marcada por desigualdades entre los individuos, momentos de soledad, sufrimiento y una amplia gama de vivencias que caracterizan la existencia humana. A través de sus letras, la canción aborda diversos aspectos con los que muchas personas pueden identificarse, mostrando la complejidad y los desafíos que enfrentamos en nuestro camino.

La propuesta de solución que nos ofrece la canción es verdaderamente inspiradora: la idea de ponerse un disfraz y abrazar la vida con alegría, cantando, bailando y disfrutando como si se tratara de un carnaval. Esta metáfora sugiere la importancia de adoptar una actitud positiva y festiva frente a las adversidades y los altibajos que se presentan en la vida. Invita a enfrentar los momentos difíciles con optimismo, a encontrar la belleza en medio de la tristeza y a celebrar cada instante como una oportunidad para crecer, aprender y disfrutar de la existencia en toda su plenitud. La canción nos recuerda que, a pesar de los desafíos y las dificultades, siempre hay espacio para la alegría, la esperanza y la celebración.

Algunas personas han establecido una interesante analogía entre la vida y la experiencia de un ratón en una jaula. En esta comparación, se visualiza al individuo como un ratón que, al contar con alimentos y agua, encuentra placer en correr sin cesar en una jaula interminable. Esta imagen evoca la noción de rutina, de repetición constante de acciones y de movimientos que, a pesar de ser aparentemente libres, se desarrollan en un espacio limitado y preestablecido. Se sugiere que, al igual que el ratón que se entretiene en su jaula, las personas pueden hallar satisfacción y confort en sus actividades cotidianas, incluso si estas se llevan a cabo en un entorno conocido y restringido. La metáfora invita a reflexionar sobre la comodidad de la familiaridad y la sensación de seguridad que se experimenta al encontrar estabilidad en medio de la constante actividad y el movimiento.

La vida se asemeja a una apasionante partida de ajedrez, donde cada pieza representa un estatus, desempeña un rol específico y cumple una función determinada en el tablero de la existencia. En esta metáfora, se percibe que de manera enigmática, alguien mueve los hilos en un constante y eterno conflicto, como si se tratara de una lucha cósmica donde cada movimiento tiene consecuencias profundas y significativas en el devenir de los acontecimientos. La complejidad y la estrategia se entrelazan en un juego donde la incertidumbre y la sorpresa son elementos fundamentales, desafiando a cada individuo a tomar decisiones cruciales que definirán su destino en esta partida infinita.

Algunos comparan la vida con la de una oveja que sigue las instrucciones de un pastor que las cuida y alimenta. En esta analogía evangélica, la teología se ha preocupado de añadir los elementos no mencionados: la presencia de un lobo acechante y la de un perro guardián que vigila a las ovejas y las corrige si se desvían del rebaño. Es importante recordar, aunque no forma parte de la analogía, que el propósito de un pastor es engordar a las ovejas, recolectar la leche y la lana de las hembras, emparejarlas con los machos escogidos para el apareo y sacrificar a las crías macho en las festividades para consumirlas. Esto normalmente se hace en Pascua, donde se celebra «el paso» del angel exterminador que respeta las familias del pueblo escogido pero asesina a los crios primogenitos del resto de familias. Lo que permitió la liberacion del pueblo escogido esclavizado. En la version cristiana el hijo de Dios como cordero se inmola para liberar a la humanidad del yugo del principe del mundo, que le es permitido seguir actuando como lobo de la parábola.

La paradoja del desayuno de huevos con jamón se basa en la diferencia de compromiso entre la gallina y el cerdo en la preparación de dicho desayuno. Mientras que la gallina contribuye con los huevos poniendo un esfuerzo constante pero sin sacrificar su vida, el cerdo, al proporcionar el jamón, se sacrifica completamente ya que implica la pérdida de su propia vida.

En esta paradoja, se destaca que la gallina muestra un nivel de compromiso más ligero y menos significativo en comparación con el cerdo. La gallina continúa con su vida normal después de poner los huevos, mientras que el cerdo se ve directamente afectado por el proceso de convertirse en jamón.

Esta paradoja se utiliza a menudo en el ámbito empresarial para ilustrar la diferencia entre involucrarse en un proyecto (como la gallina) y comprometerse por completo con él (como el cerdo). Mientras que la gallina está implicada en el proceso, el cerdo está verdaderamente comprometido, ya que su sacrificio es total y definitivo.

Y tú, ¿cómo ves la vida?

Una respuesta a “Qué es la vida”

  1. Esta reflexión me ha parecido magnífica, profunda, muy original y sobre todo optimista en la manera como relatas cada forma de percibir la vida. A lo largo de mi ya longeva vida me he ido identificado con todos y cada uno de los ejemplos que relatas, pero el Señor Jesús me ha ido haciendo comprender que la mejor forma de de vivirla es siguiendo las instrucciones del Buen Pastor Jesús y prefiriendo ser para los demás como un buen plato de huevos fritos con jamón, aunque cueste.

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